¡Pronto una gran novedad para el turismo!

REPORTAJE A LAREDO

Ruta de Laredo
Naturaleza, historia y cultura

Guido Sánchez Santur
sasagui35@gmail.com

Cuando la mayoría de trujillanos aún dormía, un grupo de jóvenes y adultos se abría paso entre la ciudad en busca de naturaleza, aire puro, vestigios históricos y culturales; así como de diversión y exquisita gastronomía. El equipo de “Trujillo a Caminar” se ha puesto en marcha.
No hay duda que el entorno de Trujillo aún conserva atractivas campiñas, con suficientes argumentos que invitan a recorrerlas de palmo a palmo y disfrutar de sus encantos.
La campiña de Moche es un verdadero descubrimiento: sus expertos artesanos, gastronomía típica de sabores delirantes -como la sopa teóloga o la chicha de jora- complementan la ruta al esplendor del complejo arqueológico Huaca de la Luna, la obra de la más grande cultura preinca del Perú.
Del otro lado, está la campiña de Laredo, más extensa y productiva, donde los agricultores cultivan muchos de los productos y verduras que a diario adquirimos en los mercados trujillanos. En ese trayecto están los sitios arqueológicos Caballo Muerto, Galindo, el abrigo rocoso de Quirihuac, Cerro Oreja y Alto de las Guitarras.

PASADO GLORIOSO
Poco a poco nos vamos internando entre la vegetación, en ese admirable paisaje y en su historia. El guía Benito Jáuregui no cesa de absolver las dudas y ampliar nuestros conocimientos. Por él nos enteramos que la Huaca de los Reyes es el monumento principal del complejo arqueológico Caballo Muerto, conformado por 8 edificios de piedra y barro dispersos en este valle, sede de la cultura Cupisnique que se desarrolló entre los años 1500 y 500 antes de Cristo.
La fachada de la plataforma central del templo fue decorada con seis grandes nichos cada uno con la representación de una enorme cabeza felina, modelada en relieve, enlucida y pintada.
Las plataformas bajas laterales, que delimitan el patio frente a la plataforma central, presentan columnas con pilastras de sección cuadrangular, decoradas con frisos de figuras humanas y de animales; probablemente, divinidades de Cupisnique.
Lo novedoso de estos edificios es la utilización de piedra y adobes modelados, entre los que predominan los cónicos. Los muros fueron enlucidos con barro fino y pintados de vivos colores.
La ruta prosigue por Galindo con importantes edificios de carácter público. Este sitio estuvo protegido y separado de las laderas del Cerro Galindo por una gruesa muralla de 800 metros de largo. Esta gran muralla fue construida con piedras de campo y engrosada con un revestimiento de adobes.
Galindo fue un centro urbano con estructuras de carácter público y de notable complejidad, con grandes recintos de funciones político-administrativas. También tuvo un carácter ceremonial. Con el paso del tiempo, Galindo se convirtió en una ciudad de comerciantes y artesanos.
Los abundantes corrales de llamas asociado a los talleres y a gran cantidad de viviendas, sugieren la presencia y articulación de sistemas de intercambio de ámbito regional.
Aún hoy se conserva en Laredo algunas tradiciones milenarias, como la preparación y el consumo de la de chicha de jora, el uso antiguos sistemas de riego y el cultivo de plantas aborígenes.

LA EX HACIENDA
En la colonia, a la margen derecha del río Moche se le denominaba Asiento de Santa Catalina, Tierras de Santa Catalina o las Pampas de Santa Catalina y su población indígena formó parte de los pueblos de Mansiche y Huanchaco.
Laredo era conocido como “San Nicolás del Paso”, debido a que la hacienda de propiedad del alférez y ejecutor Nicolás de las Cuevas, y estaba bajo la advocación de “San Nicolás de Tolentino”.
El nombre de Laredo en el Perú, proviene del apellido del capitán español Gaspar Antonio Ramírez y Laredo, propietario de la Hacienda San Nicolás y tesorero general de la Santa Cruzada de Trujillo, Saña y Piura y alcalde ordinario de Trujillo.
El 9 de diciembre de 1878 se constituyeron los caseríos de Laredo y La Merced dando origen al pueblo de Laredo. Entonces la siembra de la caña de azúcar era prodigiosa.
Con la presencia de José Ignacio Chopitea comienza una etapa de concentración de tierras, modernización de la agricultura e intensificación del monocultivo (caña de azúcar), instalándose una moderna fábrica de azúcar, desplazando los obsoletos trapiches coloniales.
Tras la Independencia del Perú, en 1821, la hacienda Laredo y otras del valle de Santa Catalina continuaron siendo un espacio autosostenido. En 1900 Chopitea adquiere e integra a Laredo los fundos Santo Domingo, Quirihuac y La Pampa.
En 1912 se construye e inaugura el ingenio azucarero de Laredo. El 31 de agosto de 1914 inicia operaciones una moderna fábrica con lo cual desaparecieron los pequeños trapiches artesanales.
En 1937, Enrique Gildemeister adquiere la hacienda hasta 1969. El 24 de junio de ese año el gobierno militar de Juan Velasco Alvarado decreta la Reforma Agraria, dando paso a la Cooperativa Agraria de Producción Laredo Ltda., hasta enero de 1997 cuando nace la Empresa Agroindustral Laredo S.A.A. El 7 de diciembre de 1998 asume la administración Manuelita S.A., de capitales colombianos, que compró el 70% de las acciones correspondientes al Estado.

ITINERARIO
Esta historia y tradiciones las vamos conociendo a paso de caminata, mientras disfrutamos de un clima benigno y de sol energizante. Se goza de la tranquilidad, el trinar de las aves y se respira aire puro.
La ruta de inicia en la plaza de Laredo, con sabor a historia y el desplazamiento se prolonga hasta Conache, en la margen izquierda del río Moche, paraje con su propia magia.
En el trayecto hay viviendas donde se puede degustar platos típicos para aplacar el hambre, aunque este año la meta fue la Ramada de Conache, donde nos esperaba la diversión, el folclore y los exquisitos platos típicos servidos con sabor a carnaval cajamarquino.

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